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7 problemas comunes con el AdBlue y cómo evitarlos antes de que afecten a tu coche

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Si conduces un diésel moderno, seguramente ya has oído hablar del AdBlue, ese líquido incoloro que se añade junto al combustible y que, sin embargo, no es un aditivo. Su función es más discreta, pero crucial: transforma las emisiones contaminantes en vapor de agua y nitrógeno inofensivo mediante una reacción química controlada.

Desde que entró en vigor la normativa Euro 6, el AdBlue ha dejado de ser una opción para convertirse en un requisito. Los fabricantes lo incorporan en sus modelos para cumplir con los límites de emisiones, y eso ha hecho que cada año crezca la cantidad de coches que dependen de este sistema para circular sin restricciones.

Ahora bien, lo que a simple vista parece sencillo puede volverse un quebradero de cabeza. Los problemas con el AdBlue son más comunes de lo que imaginas. En este artículo te contamos lo que no suele explicarse: cómo prevenir averías, qué errores evitar y cuándo conviene acudir al taller.

¿Cómo funciona el sistema AdBlue en el coche?

El sistema AdBlue actúa a través de un proceso llamado Reducción Catalítica Selectiva (SCR), una tecnología diseñada para reducir las emisiones de los motores diésel. Este sistema inyecta una pequeña cantidad de AdBlue en el flujo de gases de escape, justo antes de que lleguen al catalizador, donde se produce la reacción química.

El AdBlue es una solución compuesta por un 32,5 % de urea de alta pureza y un 67,5 % de agua desionizada. Cuando esta mezcla entra en contacto con los gases calientes del escape, se descompone y libera amoníaco, una sustancia clave para neutralizar los contaminantes más peligrosos del motor.

Gracias a este proceso, los óxidos de nitrógeno (NOx), responsables de buena parte de la contaminación atmosférica urbana, se transforman en nitrógeno y vapor de agua, ambos completamente inocuos. De este modo, el sistema AdBlue permite cumplir con la normativa Euro 6 sin necesidad de comprometer el rendimiento del vehículo.

Para que todo funcione correctamente, intervienen varios elementos: el depósito que almacena el AdBlue, el inyector que lo pulveriza en el escape, el sensor NOx que mide las emisiones, y la centralita, que coordina y ajusta el proceso según las necesidades del motor en tiempo real.

¿Cuáles son los beneficios del AdBlue para el medio ambiente y tu vehículo?

El AdBlue actúa como un aliado invisible que transforma los gases nocivos en emisiones limpias. Gracias a su reacción química con los óxidos de nitrógeno, este aditivo convierte contaminantes en vapor de agua y nitrógeno inofensivo, logrando una reducción real de emisiones que marca la diferencia tanto en ciudad como en carretera.

En términos de eficiencia, el uso de AdBlue permite que los motores diésel cumplan con las exigentes normativas europeas sin sacrificar potencia ni rendimiento. Esto se traduce en una conducción más suave y responsable, en sintonía con la evolución técnica de los vehículos modernos y con un menor impacto medioambiental.

Circular con un sistema AdBlue en perfecto estado evita restricciones en zonas de bajas emisiones, cada vez más comunes en las grandes ciudades. Así, tu vehículo puede moverse con total libertad, sin temor a sanciones o limitaciones, y siempre dentro del marco legal vigente que premia las tecnologías más limpias.

Aunque no actúe directamente sobre el motor, el AdBlue contribuye a mantener el sistema de escape en condiciones óptimas. Al respetar los parámetros de funcionamiento definidos por el fabricante, se evita recurrir a trucajes o manipulaciones, lo que se traduce en una mayor vida útil para el motor y sus componentes.

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Los 7 problemas más frecuentes del sistema AdBlue y cómo evitarlos

1. Cristalización del AdBlue en el inyector

La cristalización del AdBlue en el inyector es un problema más común de lo que parece. Sucede cuando se produce una evaporación parcial del líquido, dejando residuos sólidos de urea que obstruyen el paso. Esta obstrucción impide que el sistema funcione correctamente y puede provocar un fallo general del sistema de reducción catalítica.

Para evitarlo, lo más importante es utilizar siempre AdBlue de calidad y evitar que se quede estancado durante mucho tiempo en el sistema. Las revisiones periódicas en taller ayudan a detectar acumulaciones incipientes antes de que generen un problema. Además, conducir regularmente el coche, sin largos periodos de inactividad, reduce el riesgo de cristalización.

2. Congelación del AdBlue en invierno

El AdBlue tiene una temperatura de congelación de -11 °C. Si el vehículo se expone a condiciones extremas sin la protección adecuada, el líquido puede solidificarse y obstruir las tuberías o dañar el inyector. Esto genera errores en el sistema SCR que pueden llegar a inmovilizar el coche si no se resuelve a tiempo.

Por suerte, muchos coches modernos están preparados para ello. Incorporan sistemas de calefacción en el depósito y en las conducciones del AdBlue, que se activan al arrancar. Si el coche duerme en la calle y vives en zonas frías, es recomendable comprobar que estos sistemas funcionan bien en cada revisión invernal.

3. Depósitos contaminados o con sedimentos

Un depósito de AdBlue contaminado puede provocar más problemas de los que imaginas. Con el tiempo, el polvo, los restos de producto viejo o incluso el uso de embudos sucios pueden introducir impurezas. Estas partículas acaban obstruyendo el circuito o alterando la mezcla, afectando al rendimiento del sistema.

Este tipo de suciedad no suele ser evidente hasta que el sistema falla. Por eso es tan importante realizar una limpieza profesional del depósito cada ciertos kilómetros o cuando el coche lo indique. En el taller se vacía, limpia y purga el sistema de forma segura, evitando costosas reparaciones futuras.

4. Sensor NOx averiado: el talón de Aquiles del sistema

El sensor NOx es el encargado de medir la cantidad de óxidos de nitrógeno que salen por el escape. Si falla, el coche puede pensar que no se está reduciendo lo suficiente y activar alertas o limitar el rendimiento del motor. Cambiarlo puede ser costoso, sobre todo en modelos donde no es accesible.

Para evitarlo, lo ideal es actuar antes de que el error sea grave. En Electromecánica Araujo, una diagnosis avanzada puede detectar fallos incipientes en el sensor y prevenir averías. No esperes a que el coche entre en modo seguro; un escaneo periódico es la mejor herramienta para anticiparte a los problemas.

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5. Problemas con la centralita del sistema SCR

La centralita que gestiona el AdBlue se comunica constantemente con el resto del coche para calcular la cantidad exacta que se debe inyectar. Si hay un fallo de comunicación, errores eléctricos o una mala actualización del software, el sistema puede fallar aunque el depósito esté lleno y en buen estado.

Cuando esto ocurre, no basta con rellenar o resetear de forma casera. Es fundamental acudir al taller para hacer un reseteo completo de la centralita tras cualquier reparación. Solo así se asegura que todo el sistema funcione en armonía y que no queden errores latentes que puedan reaparecer más adelante.

6. AdBlue caducado o de mala calidad

El AdBlue no dura para siempre. Aunque no lo parezca, tiene fecha de caducidad, y si se expone al calor o a la luz directa, su composición se degrada. Esto afecta directamente a su capacidad de reducir emisiones y puede generar errores en el sistema. Además, el mal olor es un primer síntoma de que algo no va bien.

Si compras garrafas de AdBlue, almacénalas en un lugar fresco, seco y protegido del sol. Revisa siempre la fecha de caducidad antes de usarlo. Y si el coche empieza a mostrar alertas justo después de un relleno, considera la posibilidad de que el producto no estuviera en buenas condiciones.

7. Avería total por circular sin AdBlue

Uno de los problemas más serios es quedarse sin AdBlue en plena ruta. Muchos coches modernos no solo avisan con antelación, sino que directamente no arrancan si detectan que el depósito está vacío. Es una medida legal para evitar emisiones contaminantes, pero para el conductor puede suponer un gran contratiempo.

La única solución en ese caso es repostar de inmediato y esperar a que el sistema se reinicie. Algunos modelos requieren incluso de una diagnosis para volver a funcionar. Por eso, nunca ignores los avisos del cuadro. Llevar siempre una pequeña reserva o pasar por el taller cuando quede un 25 % es una buena práctica.

¿Puedo rellenar el AdBlue por mi cuenta? ¿Cuándo es mejor acudir al taller?

Rellenar el AdBlue en casa es posible y, en muchos casos, práctico. Existen garrafas con boquilla adaptada que facilitan el proceso, y el ahorro puede ser notable respecto a hacerlo en taller. Sin embargo, no todo son ventajas: derrames, errores de llenado o uso de productos no homologados pueden generar más problemas que soluciones.

El depósito del AdBlue suele situarse junto al de combustible, aunque en algunos modelos se encuentra en el maletero o bajo el capó. Localizarlo es sencillo, pero conviene tomar precauciones: utilizar guantes, evitar el contacto con la pintura del vehículo y asegurarse de que el motor esté frío antes de abrirlo. También es importante cerrar bien el tapón tras el llenado.

Aun con cierta destreza, hay situaciones donde lo mejor es acudir directamente al taller. Si el coche muestra errores en el sistema SCR, si hay sospecha de cristalización o si se han ignorado durante mucho tiempo los avisos del cuadro, es preferible una revisión profesional. Detectar y corregir posibles fallos a tiempo puede evitar averías costosas.

Rellenar el AdBlue no equivale a mantener el sistema en buen estado. El mantenimiento completo incluye revisar inyectores, sensores, limpiar el depósito y comprobar el buen funcionamiento de la centralita. Solo así puede garantizarse un sistema eficiente, duradero y sin sobresaltos en carretera.

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¿Cada cuánto se reposta el AdBlue y cuánto cuesta realmente?

La frecuencia con la que se debe repostar AdBlue depende del modelo de vehículo y del tipo de conducción. En términos generales, el consumo ronda entre 1 y 1,5 litros por cada 1.000 kilómetros, por lo que el depósito suele requerir una recarga cada 5.000 a 20.000 km. Muchos vehículos lo notifican con antelación en el panel.

El precio del AdBlue varía según el formato. En estaciones de servicio con surtidor específico puede rondar los 0,60 €/litro, mientras que en garrafas de 10 litros el precio sube ligeramente, en torno a 10 o 12 euros. Si se opta por realizar el repostaje en taller, el coste incluye mano de obra, lo que puede elevar el precio total hasta los 20 o 25 euros.

Lo que sí resulta costoso es ignorar la necesidad de repostar. Circular sin AdBlue no solo activa alertas en el cuadro de instrumentos, sino que puede derivar en multas si el sistema anticontaminación no funciona. Además, muchos coches directamente no arrancan si se agota por completo, lo que implica asistencia en carretera y posibles daños colaterales en el sistema.

En condiciones normales, el gasto anual en AdBlue no suele superar los 30 a 60 euros para un conductor medio. Es un coste asumible si se compara con las reparaciones que puede acarrear una falta de mantenimiento o con los inconvenientes que provoca un fallo del sistema SCR.

¿Qué pasa si ignoro el aviso de AdBlue?

Cuando el depósito de AdBlue comienza a agotarse, el cuadro de instrumentos lanza un aviso claro e insistente. No se trata de una alerta menor: el sistema te informa con antelación para que puedas actuar a tiempo. Ignorar ese mensaje es desoír al propio vehículo, que está tratando de proteger su sistema anticontaminación.

Cada fabricante configura un margen distinto, pero lo habitual es disponer de entre 2.000 y 3.000 kilómetros tras el primer aviso. Conforme se reduce la autonomía del AdBlue, los mensajes se vuelven más frecuentes y directos, hasta llegar al punto en el que el coche te advierte de que no arrancará en el próximo encendido si no has rellenado el sistema.

Postergar la recarga “para la próxima vez” puede suponer quedarse tirado sin previo aviso. Además, forzar el sistema con niveles bajos o inexistentes de AdBlue puede desencadenar errores en la centralita o fallos de comunicación con los sensores, elevando el coste de una simple omisión.

Consejos de mantenimiento para alargar la vida del sistema AdBlue

  • Para que el sistema AdBlue funcione correctamente, es esencial usar productos homologados. Aunque puedan encontrarse alternativas más económicas, solo los líquidos certificados garantizan la pureza necesaria para no dañar el inyector ni provocar cristalizaciones. Una simple elección puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo o una visita inesperada al taller.
  • Evitar que el depósito de AdBlue se vacíe por completo es una norma básica que muchos conductores descuidan. Algunos vehículos impiden el arranque si el sistema detecta que no hay líquido, lo que puede dejarte tirado en el momento menos oportuno. Mantener un margen de seguridad y rellenar a tiempo es una buena costumbre que protege y da tranquilidad.
  • Además, conviene realizar revisiones periódicas cada ciertos kilómetros, según las indicaciones del fabricante. Revisar el sistema de inyección, los sensores y el estado del depósito ayuda a detectar a tiempo cualquier anomalía y evita intervenciones más costosas a largo plazo. Un mantenimiento programado es, sin duda, una inversión inteligente.
  • Por último, si el testigo del AdBlue se enciende, no lo ignores, aunque el coche funcione con normalidad. Estos avisos anticipan averías que pueden agravarse si no se actúa con rapidez. Acudir al taller y realizar una diagnosis es la forma más eficaz de prevenir daños mayores.

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